“Cuotas arcoíris en la contratación de Supervisorxs y Capacitadorxs Asistentes Electorales para los Procesos Electorales Locales de 2022”

“Cuotas arcoíris en la contratación de Supervisorxs y Capacitadorxs Asistentes Electorales para los Procesos Electorales Locales de 2022”

agosto 7, 2021 0 Por sinbadmin

Este año es un año electoral atípico, porque se rompió un paradigma que creíamos imposible, pues por primera vez en la historia electoral en México se dio paso a las cuotas arcoíris y de otros grupos en situación de vulnerabilidad. Lo digo en tiempo presente, porque aún no concluye el proceso electoral concurrente y ya se comienzan los trabajos por la autoridad administrativa electoral nacional para las elecciones locales de 2022.

Debemos señalar que las cuotas arcoíris no han sido concesión graciosa, es decir, han sido arrancadas ¡a golpe de sentencia!, y es que aún existe falta de empatía, desconocimiento del tema y un alto grado de lgbtiqfobia institucionalizada disfrazada de un doble discurso que incluso se lee en los acuerdos emitidos por las autoridades electorales, principalmente por las administrativas.

Basta con ver el resultado de las elecciones federales en las que se renovó la Cámara de Diputaciones, en las que solo 3 personas de la diversidad accedimos por la vía de la #CuotaArcoíris y representamos tan solo el 0.8% de la totalidad del órgano legislativo, una por el PAN; otra por el PRI y la del partido en que simpatizo MORENA, siendo la única que he hecho pública y visible mi identidad de género trans.

Sin embargo, hay muchas otras deudas para con nuestra comunidad LGBTIQ+ para que disfrutemos los 5 derechos político- electorales que goza la ciudadanía mexicana: votar; ser votade; militar en partidos políticos; asociación para tomar parte en asuntos políticos; y el que nos convoca, de formar parte de autoridades electorales.

El tema no es menor, y es que, en este mes de agosto de 2021, el CG del INE, debe aprobar la Estrategia de Capacitación Electoral, documento rector para la contratación de figuras de Supervisorxs y Capacitadorxs Asistentes Electorales que habrán de capacitar a las personas que integrarán las mesas directivas de casilla para las elecciones de Gubernatura en los Estados de Aguascalientes, Durango, Hidalgo, Quintana Roo, Tamaulipas y Oaxaca.

Precisamente ser Supervisorx y Capacitadorx Asistente Electoral, constituye el derecho político- electoral de formar parte de autoridades electorales, pero además es un trabajo temporal que tanta falta hace en un México asimétrico que según el INEGI ronda los 2.3 millones de personas desempleadas.

En ese orden de ideas, hemos puesto en marcha un nuevo litigio estratégico para exigir al INE que destine cuando menos un 20% de espacios en la contratación de personas de la comunidad LGBTIQ+, adultas mayores y afrodescendientes, quienes históricamente hemos sido relegadas de muchos derechos y los político- electorales no son la excepción.

Desafortunadamente el tema, como ya se señaló, no es rentable, es novedoso y el INE, por más protocolos que proponga, sabe de antemano que la reina de todas las acciones afirmativas es la cuota, y es que lo que pedimos es claro, espacios destinados a nuestras poblaciones discriminadas, sin que eso signifique la dispensa de requisitos legales ni etapas en la contratación, es decir, el procedimiento debe ser parejo para todes, pero al momento de la selección, la mejor manera es abrir una lista diferenciada de personas que se autoadscriban en estos grupos de atención prioritaria y contratar cuando menos al 20% con mejor calificación siempre y cuando sea aprobatoria, y en caso de no alcanzarse a cubrir, por personas no convencionales, ocupen los espacios faltantes las personas convencionales.

Solo así, y no de otra manera podremos hacer efectiva la posibilidad de que más personas de grupos en situación de vulnerabilidad puedan acceder a los cargos para conformar autoridades electorales, que dicho sea de paso, la población de la diversidad sexual, principalmente las mujeres trans, hemos sido estigmatizadas, ridiculizadas y marginadas por la sola apariencia, por lo que en muchos casos, en las entrevistas de trabajo somos descalificadas por no cumplir con estereotipos ni patrones convencionales.

Por ello, no pedimos al INE, sino que exigimos, nos garanticen nuestros espacios, porque nosotros, nosotras y nosotres también ocupamos medidas de nivelación para disminuir la brecha de desigualdad frente a las mayorías.

#HastaQueLaDignidadSeHagaCostumbre.

Salma Luévano Luna